Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas perturbadoras y leyendas escalofriantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdotas perturbadoras y leyendas escalofriantes. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de junio de 2017

Los Condenados

Un espectro bien conocido y, a su vez, temido en la sierra peruana, es el condenado.
El condenado es el fantasma de una persona que murió dejando una cuenta pendiente que hace que vague y pene hasta que salde su cuenta.
Tal vez la venganza o un juramento de amor o tal vez mucha congoja en su funeral hacen que el difunto sea un condenado.
La única manera que el condenado se libere es devorando a la persona con la que tiene algo pendiente.
La persona con la que hizo un juramento, o la que le debe un favor o le mató o le robó, etcétera.
Sin importar cuál sea la razón, el condenado vaga por los caminos o por el campo, atacando a la persona si ésta se dirige al lugar en dónde pena o incluso el condenado visita a la persona hasta donde ella vive.
En el Perú, los cuentos y leyendas sobre los condenados abundan.

Es por eso que hoy les compartiré cinco relatos acerca de condenados, de los cuales tres relatos los encontré en un libro y los dos restantes son relatos que me contó un amigo cuando estábamos en el colegio.
En el libro Almas en pena: Relatos sobre condenados y aparecidos de nuestra tierra hay varios relatos sobre condenados.
Yo les contaré tres relatos de condenados que encontré en este libro.
Disfruten de estos relatos que tratan acerca de los condenados.







Condenado de la vaquería de Llac Yaymay
Érase un matrimonio que vivía en San Agustín, con sus tres hijos.
El esposo se fue de viaje a Lima pero en el regreso le dio un cólico y falleció. Lo enterraron allí donde perdió la vida, un lugar llamado Tambo de Perros, por el desierto por donde se iba a Lima hace tiempo.
La señora se enteró de la desgracia y estuvo acongojada, llorando en su vaquería, que quedaba en el pueblo de Llac Yaymay.
En una noche, llegó un hombre a la vaquería. La señora se valió de una lámpara y alumbrando al extraño se dio cuenta que era su difunto esposo.
Ella, sorprendida pero a la vez contenta lo recibió amorosamente, pensando que era un sueño. Además, ella no había visto el cuerpo de él.
El señor le dijo que tenía hambre y ella le dio de comer mazamorra. Ella notó que la mazamorra estaba derramada en su pecho.
Cuando él le pidió que le diera agua, ella le contestó que habría que buscar agua y él le dijo que vaya con su cordón.
La señora se dio cuenta que su esposo era un condenado.
Al salir la señora, el cordón le dijo a ella que su esposo era un condenado y que se fuera a Puente Viejo porque allí hay personas. Antes de irse la señora a dicho sitio, el cordón le pidió a ella que lo ate en un árbol para que el muerto se demore buscándola.
El condenado vio que la señora se demoraba y decidió ir tras ella para comérsela.
Llamó a su cordón y este le dijo que estaba atado. El condenado fue tras él para desatarlo y ponérselo, porque el cordón le daba movilidad y con él podía rastrear a los vivos donde estuviese que esté.
El condenado ya se estaba aproximando a su esposa. Finalmente, la esposa llegó a Puente Viejo y allí vio a un grupo de viajeros, ya que ese punto era un lugar obligado de parada que era usado por los viajeros que iban de San Agustín a Lima. Allí paraban para comer y recoger sus avíos y de ahí madrugaban para continuar el viaje.
La esposa se les acercó y les pidió, muy desesperada, que la escondan de un muerto que la viene persiguiendo. Ellos la escondieron en sus acémilas, tapándola con los aparejos de sus acémilas.
Justo en ese momento, apareció el condenado.
El condenado se percató que su esposa estaba escondida entre los animales pero al ver la barrera de viajeros que había en torno a las acémilas se atrevió a pelear con los viajeros.
Los viajeros se defendían golpeándolo con sus estribos que tenían esquinas de níquel o de plata.
Cuando el condenado recibía golpes, salía candela de su cabeza. Así pudieron dominar al condenado.
El condenado se marchó pero antes de irse pronunció que su esposa lo había condenado por su congoja.
Cuando el muerto se fue, los viajeros acompañaron a la señora a su casa, ya que, ella quería ver cómo estaban sus tres hijos.
Pero cuál fue su sorpresa cuando vio que no estaban. En su lugar, ella encontró huesos, huesos de niños introducidos en los huecos de las paredes de la casa.
El condenado se había comido a sus hijos.

El chico que no quiso comer
En un pueblo de Cusco, había una señora que vivía con su hijo. Sus criados le servían la comida primero a él. Él siempre se acostumbró a comer siendo su planto servido antes que el de los demás.
En una fiesta que su madre hizo se preparó un gran banquete. Vinieron varios convidados, entre ellos el cura.
A la hora de comer el chico se sentó al medio. La señora le sirvió la comida primero a él pero el niño por la posición de su asiento no vio que le sirvieron primero y se puso triste.
Todos comieron pero el chico no comió, pensando que su madre lo había olvidado.
El chico se levantó de la mesa y cabizbajo salió. No volvieron a ver al chico.
El chico se había desaparecido. Su madre lo mandó buscar. Una de las empleadas fue a una casa derruida y allí encontraron al chico. El chico se había contrapesado con una piedra y estaba colgado de una faja que su mamá le había obsequiado y que él amarró en su cuello. Se había ahorcado. Su lengua se le saltó por la boca, muy horriblemente.
Ella se asustó y se lo contó a su señora quien no lo creyó pero al verlo ella misma lo comprobó.
Después que lo enterraron, el alma del niño comenzó a penar. En las noches, el condenado comenzó a vagar por las afueras de la casa de su madre, lamentándose, culpándola a ella por haberle dado el primer plato en la mesa y por ello se convirtió en condenado y que la llamaba para que penen juntos.
Ella, temerosa que él se la lleve, se hizo de crucifijos, escapularios e imágenes de santos y vírgenes con los que adornó su cuarto.
El condenado, a la noche siguiente, volvió y le dijo lamentándose que ella corrió con mucha suerte pues los santos la protegen.
Ella se lo contó a la mañana siguiente al párroco y él le dijo que no se debe dar el primer plato a los niños pues eso los hace penar. Durante tres noches, ella rodeada con las imágenes religiosas rezaba y rezaba. Eso la salvó.

El juramento
Había una pareja que se amaba muchísimo. El chico le prometió a ella que si él moría primero, él se la llevaría.
Sus padres se oponían a la relación, por lo que ellos decidieron escaparse. Así lo hicieron y se encontraron fuera del pueblo. El dinero que trajeron no les alcanzaba para mucho. Ante el apuro que pasarían por la escasez de dinero en un par de días, él joven decidió ir a su casa para robarles a sus padres, con la esperanza que encontrar un monto que les permita aguantar algunas semanas.
El joven ingresó a su casa ya muy entrada la noche. Él sabía dónde está el dinero. En eso, varios paquetes de lana se cayeron sobre el joven, aprisionándolo. El chico comenzó a gritar.
Los padres se levantaron. Su padre había cogido un hacha y sin encender la luz le atinó un certero golpe que mató a su hijo. Eso lo hizo pensando que era un ladrón.
Al día siguiente, los padres vieron el cadáver y se dieron cuenta que el ladrón era en realidad su propio hijo. Ellos lo lloraron y lo enterraron.
La chica estuvo esperando toda la noche anterior a su enamorado sin saber que él había sido victimado. Ella siguió esperándolo.
En esa noche, se le apareció el joven. En realidad era el alma de su enamorado quien quedó atrapado por el juramento que hizo.
La chica comió pero el chico no comió nada. Es más andaba muy callado.
Tras comer, él le dijo que debían caminar mucho, apartarse del pueblo. Caminaron hasta que la mujer ya no pudo más. Decidieron pernoctar cerca. En eso vieron una casa. La jovencita se fue a pedir al dueño que les dejasen dormir pero el chico le dijo que fuera ella nomás, que él se quedaría a dormir afuera.
La chica le explicó su situación al dueño de la casa, quien era una señora. La señora les preparó un mate, una bebida hecha con hierbas, muy caliente. Bebieron el mate y la chica decidió  dormir afuera con su novio, aun cuando ella quería dormir dentro, en la casa.
La señora, después de un rato, se acercó hacia ellos para verlos y cuál fue su sorpresa cuando vio que el novio exhalaba unas lenguas de fuego por la boca.
Al dia siguiente, la señora le habló en privado a la chica, diciéndole que el novio de ella, de la chica, era un condenado y que la lleva al infierno. Le dijo que él seguro se la llevará para que ella rece por él y luego se la comerá.
Ella le regaló una soga, un peine, una aguja y una tijera. Le aconsejó, por último, que lleguen a la orilla del río y que ella lo ate a él a su espalda, para convencerlo que cruce porque él seguro no va a querer cruzar el río. Una vez que esté en el río con su enamorado en su espalda, ella debería soltarlo y echarse a correr. Y cuando corra lance al suelo las cosas que ella le dio, uno por uno. Ella asintió y se lo agradeció. Se despidió  de ella y continuó la marcha con su enamorado.
Al llegar a un río, la chica convenció a su enamorado para que se deje atar a su espalda y así cruzar el río, ya que él se negó a cruzarlo caminando, tal y cómo la señora lo anticipó.
El enamorado se dejó atar con la soga y la chica cruzó el río. En la mitad de la corriente, ella desamarró la soga de su espalda y el chico cayó al río. Entonces ella llegó a la otra orilla del río y el condenado le gritó “te voy a comer” mientras era arrastrado por la corriente del río.
La mujer corrió siguiendo un camino en la orilla del río. El condenado pudo llegar a un islote, donde se desató las manos y comenzó a perseguirla.
Ella, al ver que el condenado se aproximaba, botó el peine al suelo y se convirtió el peine en un obstáculo. Tras superarlo, el muerto remontó distancia. La mujer botó la tijera y esta se convirtió en un peñasco. Sucedió lo mismo. El muerto remontó la distancia y cuando iba a alcanzar a la chica, ella lanzó el último objeto: la aguja, la cual se convirtió en una masa de agua.
Aunque esos obstáculos fueron superados, le dieron un tiempo valioso a la chica en su persecución.
Ella vio a unos hombres que venían con piaras de mulas y varios peones.
La mujer les pidió que le ayuden a esconderse de un muerto que la perseguía. Ellos la escondieron entre los animales. La taparon con odres que contenían alcohol.
El condenado comenzó a pelear con los hombres debido a que ellos le obstruían el paso a las mulas, ya que olfateaba que la mujer estaba allí.
El condenado terminó hecho un amasijo de carne y huesos. Los hombres juntaron sus restos y lo quemaron. De entre las cenizas salió volando una paloma blanca, la cual era el alma del difunto pero ya librada y salvada de su condena. La paloma dijo que por el juramento que hizo con su enamorada se condenó pero que ellos lo salvaron. Tras decir ello remontó el vuelo.

En los relatos que escucharon, notaron como algunas cosas fantasiosas entraron en escena, e incluso, se repitieron en dos relatos. Lo más seguro es que son elementos y variaciones que las personas decidieron agregarle para mostrar enseñanzas.
Sin embargo, creo que hubo apariciones de estos espectros en toda su dimensión, sin cuotas de fantasía agregadas.
Esos relatos no son los únicos que escucharan.
Hay relatos de la aparición de estos espectros contados sin mucha fantasía, algo más verosímiles y más aterradores.
Para cerrar con broche de oro este video, les compartiré dos relatos que me contó un amigo del colegio hace once años.




RELATOS DE MI AMIGO
En el 2004, en una tarde en que no había clases, mi amigo del colegio, nivel secundaria, me contó dos historias de espectros. Los dos ocurridos en un pueblito del departamento de Ayacucho.

El primer relato trata de que un grupo de personas iban caminando por camino en el campo. Era de noche. Uno de ellos estaba bien borracho, tanto que se quedó dormido en el camino. Las personas trataron de hacerlo despertar pero en eso escuchan a lo lejos un griterío y pasos de personas que se acercan hacia ellos. Ellos desconocían quien podía ser y reparando en que eran ánimas decidieron esconderse tras unos arbustos detrás del camino. Intentaron llevarse al borracho pero como no podían decidieron echarle una manta para que lo cubra, al sentir la proximidad de las supuestas personas.
Los viajeros, escondidos, vieron quienes eran los que se acercaban. Eran unos condenados, unos diablos que hablaban y cantaban, con un aspecto que daba horror a quien los miraba.
Ellos no se percataron del borracho y siguieron de largo por el camino, perdiéndose.
Al escuchar sus voces ya lejos hasta casi desaparecer, las personas salieron de los arbustos y decidieron llevarse al borracho antes que regresen los condenados. Cuando levantaron la manta, vieron que el muerto era ahora un esqueleto. Los condenados se lo comieron y se llevaron su alma.

El segundo relato trata de un vecino que siempre compraba en la tienda de un señor. Era su casero porque siempre compraba allí. Como siempre le compraba, hubo una gran amistad entre ellos. En una ocasión el vecino le juró que siempre le compraría a él. Luego de un tiempo, el tiendero murió. Hubo una tristeza por el vecino por perder a un amigo pero ni modo, la vida debía continuar. Hizo sus labores normales y las compras del mercado.
Claro, él tuvo que comprar en otro sitio, ya que ni modo que le compre a un muerto.
Sin embargo, él no reparó en las consecuencias por ese juramento y por el desobedecerlo.
En una ocasión, ya en la medianoche, el vecino escuchó unos quejidos y lamentos en su casa.
De pronto, se le apareció el espectro de su casero. Él le hizo acordar de su juramento así como él lo rompió, obligándolo a penar. La única forma de liberarse era comiéndolo. El vecino, aterrado, salió huyendo de su casa, perseguido por el condenado. Sin importar que tanto corrió, el condenado siguió persiguiéndolo hasta que, finalmente, lo alcanzó y se lo comió.



Historias de encanto



1.- Los músicos y el encanto (Puno, Perú)
Esto pasó en Puno, departamento al sur del Perú. Para una fiesta de “Casarasiri” (matrimonio) una familia había contratado una banda de músicos para que toque todo el día.
En los lapsos de descanso, ellos comían y bebían cerveza.
Al ser cerca de las 12:00 de la noche, ellos decidieron irse.
Estaban muy borrachos. Se fueron tocando por la pampa, tomando y tocando.

Así, tan borrachos en la noche se les apareció un hombre, para ellos era como si fuera de día, ese hombre les dijo: "les voy a pagar todo lo que quieren, señores músicos."

Bueno, hicieron otro contrato. 
Entonces les hizo caminar por una ciudad muy bella y glamorosa. Pero antes de entrar por la puerta, uno de los músicos no pudo aguantarse las ganas de miccionar y se fue a orinar cerca de la entrada de la ciudad. Todos los músicos entraron a la ciudad menos el que se quedó miccionando. En eso, se cerró la puerta.
El músico escuchó el sonido de la puerta cerrándose y ni bien terminó de orinar, se fue presuroso para ingresar a la ciudad.
Tocó la puerta, pero nadie le habría, tanto fue que tocó se cansó, entonces furioso decidió caminar rumbo a su casa, mientras se escuchaba la música que la banda efectuaba.
Estaba enojado por haber perdido una gran oportunidad de trabajo. Así él músico llegó a su casa en la madrugada.

Más tarde, las esposas de los demás músicos le preguntaron dónde están sus compañeros, él, un poco mareado, les dijo: "se fueron a tocar a otro sitio, cuando estuvimos viniendo se hizo el contrato."

Al saber la noticia todos los familiares decidieron ir al sitio, él los llevó. 
"Es aquí" dijo.
Los familiares solo vieron un cerro y se escuchaba la banda de músicos, entre ellos se miraron.

El músico dijo: "esta parte del cerro era una puerta dorada y ahora no hay nada, sólo estás rocas nomás."

Así, que durante una semana seguía tocando de día y noche, esto ha disminuido cada día poco a poco. Por este motivo se dice que cuando contratamos una banda de músicos se deben irse antes de medianoche a su comunidad, porque les puede coger el encanto.





2.- El cerro de las tres cruces (Huánuco, Perú)
Este relato me lo contó un amigo, al que mantendré en anonimato.
En un recodo del departamento de Huánuco, existe un paraje, un cerro llamado cerro de las Tres Cruces.

Allí las personas van, paseando por las tres cruces puestas en el cerro, pero nadie llegaba hasta la última cruz porque se decía que allí había una entrada dentro del cerro donde había algo malo.
Mi amigo me dijo que un amigo, un paisano suyo le contó que él y dos amigos habían ido al susodicho cerro. Llegaron hasta la tercera cruz y vieron la entrada de una cueva. Ingresaron ellos al interior. A pesar de lo oscuro que era, pudieron apreciar como laberintos en los que había unos cuartos.

Aunque tenían un poco de miedo, decidieron explorar el primer cuarto.
Allí, en el primer cuarto, dice su amigo que vieron a una persona sentada en el suelo. 
Por más esfuerzo que hizo no pudo verle el rostro a ese sujeto. Ese extraño personaje les dijo que se quedarán atrapados en la cueva para siempre. 

Entonces, ellos salieron corriendo pero antes que corriesen se abrió un hueco en la tierra y uno de ellos cayó en el agujero. Los demás corrieron y no se dieron cuenta hasta cuando bajaron del cerro. No volvieron a subir para recuperar a su amigo. 
El amigo de ellos continúa desaparecido hasta el día de hoy.


jueves, 20 de abril de 2017

La leyenda perturbadora en la casa de los ancianos (Breña, Lima, Perú)

En el distrito limeño de Breña hay una particular casa ubicada en la avenida Bolivia.
Esta casa contrasta con las demás de la calle porque la fachada de su segundo piso se asemeja a la de un castillo.
Uno de los distritos más antiguos de Lima, Perú, es Breña.
Y si hay algo que es propio de este distrito son sus quintas, edificios y condominios. Sin embargo, aún quedan vigentes varias casas y casonas antiguas, incluso de más de 100 años.
Pero hoy les voy a contar de una en particular.
Existe una casa en la avenida Bolivia de dos pisos, de fachada angosta y que la fachada del segundo piso se asemeja a un castillo.
A continuación, les comparto una experiencia que mi papá tuvo en esa casa.




En un sábado por la mañana de junio del 2002, mi papá me contó una anécdota, la cual fue lo único que me distrajo del mundial Corea Japón 2002.
Mi papá estaba caminando de noche, regresando a la casa. Eran ya las 12 de la noche. Estaba caminando por la avenida Bolivia y caminó por la vereda donde estaba una casa cuyo segundo piso se asemeja a un castillo. Al pasar por esa casa, le salieron del interior de la casa una pareja de ancianos. Estos vestían ropas elegantes pero antiguas y sus caras estaban muy demacradas. Ellos le invitaron muy amablemente a que cene con ellos en la casa.
Esta invitación desconcertó a mí papá. El no profirió ni un sí ni un no, sino que simplemente cruzó a la acera del frente.
En varias noches, mi papá pasaba por esa calle pero siempre iba por la acera del frente y veía a los ancianos esperando e invitándoles a los pocos transeúntes que pasaban por allí.
Yo pensé tal y cómo ustedes pensaron que esos ancianos eran fantasmas pero luego reparé en otra idea, mucho menos paranormal pero inclusive más aterradora: esos ancianos eran unos psicópatas o miembros de una secta satánica que invitaban a las personas para torturarlas y asesinarlas en la casa. Para mi papá eran unos sádicos o satanistas porque comentó que las personas que entraban no salían.

La leyenda negra del Centro Cívico: el paraíso de los suicidas en Lima, Perú

El centro cívico fue un complejo arquitectónico de corte moderno y futurista para el año en que fue terminado (1974), tras el desmantelamiento de la Penitenciaría de Lima (conocida como El Panóptico).
Funcionaban allí un gran número de oficinas estatales y dependencias del estado pero que desde el año 1975 muchas oficinas quedaron vacías por varias décadas producto de un saqueo.
Ya en el 2007 fue concesionada a una empresa,  la compañía Urbi. Propiedades, el brazo inmobiliario del Grupo Interbank, la cual reconstruyó este emblemático edificio de Lima y la convirtió en el Centro Comercial Real Plaza Centro Cívico, que cuenta con tiendas por departamentos, un supermercado, galería para tiendas menores, patio de comidas, galería de servicios bancarios, salas de cines y área de juegos mecánicos para niños, entre otros servicios, y se implementará un auditorio para 800 personas, para la realización de espectáculos culturales, y un centro de convenciones.
En la década de los noventas, el Centro Cívico estaba casi abandonado. En los pisos sólo funcionaban unas cuantas oficinas. El resto estaban deshabitadas.
Este es el Real Plaza, el antiguo Centro Cívico en la actualidad. Sin duda, el ambiente es mucho más vivo, más lleno de vida que hace unos 8 años.
Sin embargo, el antiguo Centro Cívico alberga una leyenda aterradora pero que es verdad.
Yo conozco esa historia porque en el 2005, mi hermano nos contó a mí y a mí papá lo que la gente comenta del Centro Cívico.
A continuación, la leyenda negra del Centro Cívico.



Había pocas personas en el edificio debido a las pocas oficinas, generalmente en las plantas bajas. Cuando más tarde se era, más vacío estaba el Centro Cívico.
Se sabía que a las 5pm se iba la luz, por lo que nadie permanecía a esa hora en el edificio. Ya la gente sabía que hasta esa hora el fluido eléctrico funcionaba y ya abandonaba el recinto. Sin embargo, muchas veces el corte atrapó a personas dentro del edificio y en algunas de esas ocasiones, el corte atrapó a algunos en los ascensores. Nadie quería usar el ascensor ya casi siendo las 5pm porque si eso pasaba te quedabas atrapado y ya no habría forma de sacarte sino esperando hasta el día siguiente.
A pesar de que ello puede ser lo suficientemente horroroso para muchos, lo que si espantaría en verdad es saber que en el Centro Cívico penan y que a eso de las 5pm, a oscuras y ya casi sin gente, los espíritus se manifiesten.
Esto es debido a que como dije al principio, el Centro Cívico fue construido sobre la antigua cárcel y que en el terreno de lo que fue el sótano se procedió a ejecutar a algunos criminales mediante el fusilamiento.
No sé cuántos fueron ejecutados pero los que han estado más allá de las 5pm saben que en el Centro Cívico penan y espantan.
Y tú, ¿te imaginas quedarte pasado las 5pm en el interior de ese edificio, a oscuras y solo? O algo mucho peor: ¿quedarte atrapado en el ascensor a oscuras, solo…y que escuches una voz …a tu lado?