martes, 30 de mayo de 2017

Miedo después de leer relatos de terror



En el 2007, yo acostumbraba ir los domingos al internet en donde trabajaba mi hermano mayor para gorriarle una cabina de internet en donde me pasaba horas desde las 10am hasta las 4pm o 5pm. Unos tres o cuatro domingos en ese 2007, iba con mi amigo José, al que lo buscaba a su edificio. A veces en unas mañanas soleadas. Pero, casi todos los domingos, fui yo solo. En fin, me quedaba jugando algunos juegos en red o veía videos musicales en Youtube o leía relatos de terror en algunos foros como escalofríos y pasar miedo.

Un domingo en que fui solo, me quedé enganchado con relatos de terror que era cada vez más interesantes y aterradores.

Me acuerdo que regresé a mi casa en una tarde soleada de invierno. Por el hecho de haber leído muchos relatos que me erizaron el vello de mi cuerpo, pensé que en mi casa, en esa tarde me iban a espantar. Pero no. Toda esa tarde y noche la pasé tranquilamente en mi casa.
Sin embargo, toda la situación cambió drásticamente cuando todo el mundo se fue a dormir. 

En ese entonces yo no podía conciliar el sueño sino después de un buen tiempo. Tenía el sueño lento. Por ello, me quedé a ver películas y series en la sala de mi casa hasta altas horas de la noche y esa noche no fue la excepción. Yo recién fui a acostarme recién a las 2am.
No sé si estaba sicoseado o no, pero ya acostado en mi cama me imaginaba que algo acechaba en mi cuarto. Cualquier ruido externo lo asociaba que fue en el interior de mi casa.
Los pasos, ruidos y conversaciones que escuchaba en otros apartamentos los escuchaba cerca, cómo si proviniesen de la sala o de la cocina de mi casa.
Cuando escuché ladrar a los perros me aterré pensando a que le pueden estar ladrando y de inmediato se me vino a le mente la palabra. Fantasmas. 

Sin embargo, las dos cosas fuera de lo común que viví esa noche fueron las siguientes:
La primera fue que escuché el tañer del reloj antiguo de campanadas del apartamento de abajo. Lo insólito era la hora. Las 2 de la madrugada.
La segunda fue que escuché ese arrastre de muebles que yo escuché varias veces.
Igual, no creo que haya sido el señor de abajo. Eran un poco más de las 2 de la madrugada. No creo que alguien jale el mueble a esa hora todos los días.




sábado, 6 de mayo de 2017

Cinco relatos de terror en la selva peruana



El barco fantasma 
Según la leyenda amazónica, es un barco que emerge de las aguas, lentamente, con aspecto centellante, con ventanas rojas y se oye una fiesta en su interior, haciendo que por las ventanas salga una curiosa luz roja. Se escucha voces y conversaciones en extrañas lenguas y, según el mito, la vestimenta de sus pasajeros y tripulantes son de un aspecto medieval. Se mantiene por las aguas surcando por un tiempo, para luego sumergirse como apareció. 
Yo, Invocultas, no puedo dejar de relacionar ese barco con la época del caucho, allá por 1900, ya que, en esa época vinieron personas de Europa para unirse al negocio de la explotación del caucho en la selva amazónica. ¿Será, acaso, una embarcación de la época del caucho que naufragó?


El hechizo de la lupuna
En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.
Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas. Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.

Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva. Serpientes asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, Iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.

El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros. Y de pronto, debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.

Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.

Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de nosotros. Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera. En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo. Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún misterio.

Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.

Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.

Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya contados.

Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.

Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido. Y después de haber estado en el antro de la maldad, molesto le dije:

- Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?
- Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago pagar a los desgraciados.

Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se moleste, nos despedimos del vengativo brujo.


El chullachaqui
Calixto, era un joven que residía en la zona rural, muy distante del pueblo. Todos los fines de semana iba a vender sus productos agrícolas y se hospedaba donde su tío. El lunes muy temprano retornaba por un angosto camino que le conducía hasta su casa, atravesando un amplio monte lleno de animales peligrosos.

No tenía miedo, era valiente, un fin de semana se adelantó en volver, era "domingo siete". -Calixto, quédate, es un día malo... -dijo su tío. El joven hizo caso omiso a la petición de su tío. Arribó al atardecer a su casa y escuchó silbar a las perdices al filo de la chacra, cogió su escopeta y se fue a cazar.

De inmediato llegó al lugar, con mucha precaución se fue acercando donde las escuchó gritar, la última vez. Avanzaba agazapado, vió moverse una rama. Efectivamente allí estaban posadas, levantó la escopeta, apuntó y disparó en el bulto. Las aves volaron y una cayó al suelo, estaba buscando y escuchó que algo pataleaba, la perdiz daba sus últimos momentos de vida, arrimó su escopeta a un árbol.

Cuando se proponía levantar la presa, apareció un ser exótico muy raro que le impidió el paso. Se quedó turulato, era algo inaudito. El ser extraño era enano, panzoncito, los dientes negros y sobresalientes, completamente peludo como un oso, tenía una melena larga que llegaba hasta el suelo, un pie al revés, y usaba hojas como vestido, en realidad era horrible.

El pequeño hombrecillo agarró al joven para morderlo y se pusieron a pelear, después de una ardua riña aprovechó un descuido, de su adversario, propinándole un fuerte golpe, de inmediato le soltó. Con mucha agilidad saltó donde estaba su escopeta y disparó contra el extraño en todo el vientre. El enanito cayó de espalda al suelo, las tripas se le chorreaban y tenía que metérselas en su lugar.

Calixto al ver esa escena botó su escopeta y se olvidó de la perdiz, corrió pidiendo auxilio. Llegó a su casa botando espuma por la boca, subió dos gradas y cayó desmayado al piso de emponado.

-¡Mujer, algo estraño le ha sucedido a Cali!, sale a la puerta y encuentra tirado a su vástago, se asusta al verle en ese estado, llama a su mujer, busca su zapato, atiende al desmayado, coge su machete y el candil. ¡Cuida de cali, iré en busca del curandero!.

Al cabo de un cierto tiempo llegaron los dos hombres. El curandero se ocupó del joven tomándole el pulso. -Pronto estará bien. El curandero se puso a fumar su cachimbo, y con el humo iba soplando por la cabeza y resto del cuerpo de Calixto, que permanecía echado en el emponado, sin poder hablar. Hizo tres veces la misma operación. - Ya está curado. -¿Qué ha tenido? -preguntó el padre. -¿Qué ha sufrido mi hijito?... -la madre se pasea por el emponado. -Señor -se sentó y se dibujó una sonrisa irónica en el rostro-, fue el chullachaqui que le asustó. -¿El chullachaqui? -repitieron los padres.

Fuera de casa, el curandero narró como sucedió. Los padres se asombraron. -El chullachaqui es el diablo de la selva, les aparece a todas las personas que no creen en Dios, o no están bautizados, el muchacho estará bien, ya pasó todo el peligro. Al día siguiente relató a sus padres, igual como había narrado el curandero.

Luego se dirigió al lugar de lo ocurrido a recoger la escopeta. El terreno donde lucharon estaba todo revuelto. Al ave la estaban comiendo las hormigas y a un costado se encontraba un pequeño tronco podrido con un agujero en medio. -Regresemos a casa -dijo el padre-. Ahora pensemos en los padrinos para bautizar a Cali. -Si, los padrinos -dijo la Mujer. -No tengan miedo -dijo el maestro-. Sólo es un cuento.


Los diablos del monte
Don Lobo, un experto montaraz, iba casi a diario cazar Huanganas en un monte lejano y solitario. En la búsqueda de los cerdos salvajes, encontró un día, un bosque de wicungos con sus frutos ya maduros, frutos que son el alimento predilecto de estos animales salvajes. Los recogió pacientemente y llenó su bolsa de chambira.

En el suelo, quedaban aún las frescas pisadas de las Huanganas. (Son de una gran manada), se dijo a sí mismo don Lobo. Esa información fue suficiente para él y retornó a su casa, contento de su suerte. Al día siguiente regresó al mismo lugar para levantar una barbacoa, una especie de altillo, desde donde dispararía a sus presas.

Como era un experto, no tardó demasiado tiempo en construir la barbacoa. Sacó sus pertrechos de caza. Sus cartuchos envueltos en un plástico, su infaltable cigarro siricaypi y su linterna de cuatro pilas. Su cuchillo nuevo de cocina brillaba en lo alto.

Después de regar los wicungos debajo del árbol, el montaraz se subió a la barbacoa y templó rápidamente su mosquitero viendo que los zancudos aparecían por miles. Y antes de entrar a refugiarse de los insectos frotó su cuerpo con unas hierbas hediondas, para que los animales no sientan su presencia.

Y mientras esperaba la llegada de la manada de Huanganas, pensó: “Si vienen cien Huanganas en la manada, trataría de matar sólo cincuenta", se decía emocionado, pero los cerdos no llegaban, y seguía hablándose a sí mismo: “con cincuenta tengo para sacar quinientos soles, si es que me pagan a diez cada una. Más las pieles, que los venda a tres soles nomás, son ciento cincuenta, sumando obtendría seiscientos cincuenta, hasta les podría hacer una rebajita..."

Sacando sus cuentas, el montaraz, ocupaba su mente en la soledad del monte. Pero, los animales no aparecían y la noche avanzaba, felizmente para Don Lobo la luna alumbraba el bosque con su luz amarilla y en los claros era fácil distinguir a cualquier animal.

De pronto, comenzó a percibir el griterío de los animales. “¡Ya vienen!", se alegró el montaraz.

Inmediatamente preparó su arma. Cargó su linterna con las pilas nuevas que había comprado en la bodega, y por una rendija del mosquitero, con el cañón del arma hacia afuera, espiaba atento cualquier movimiento.

Repentinamente los gritos se alejaron, al parecer, las Huanganas habían elegido otro wicungal ese día.

Al poco rato, le sobrevino un sueño al cazador, y para no dormirse encendió su cigarro. Y ocupó su mente otra vez para no caer en los brazos de Morfeo. “Con la plata de la venta, me compraré dos pashnas preñadas. Que nazcan, pues, seis de cada parto, tendría doce, más las dos madres, tendría catorce. Cuando crezcan y se empreñen, nacerán..."

A las doce de la noche, cuando cabeceaba de cansancio, unos gritos extraños le despertaron. Él sabía que las voces no eran de las Huanganas, ni de los Sajinos, era ya muy tarde para que sean ellos, por eso prestó mayor atención. Después de unos minutos vio, que por el camino de los cerdos, se acercaban hacia él varios hombres, humanos como nosotros, vestidos de negro y con el rostro cubierto hasta la nariz por un trapo rojo.

Se sentaron debajo del altillo. Prendieron sus lámparas y sobre una mesa improvisada comenzaron a jugar a las cartas. Apostaban bastante dinero. Jugaban con monedas que brillaban como si fueran de oro.

Don Lobo, un hombre que no le tenía miedo al monte, ahora sí que empezaba a asustarse. Pero, lo que le daba valor era que los extraños no se habían dado cuenta de su presencia.

Terminado el juego se entretuvo escuchando durante horas algunas historias de cómo esos hombres se habían perdido en la inhóspita selva. Contaban, con lujo de detalles, lo que les había pasado. Uno de ellos contó que encontró en su camino a un hombre que le hizo perder en el bosque con mentiras de encontrar mejor caza en la falda de un cerro. Otro contó que una manada de tigres negros comenzaron a perseguirle día y noche, pero que, aparentemente no le querían comer, sino asustar.

El montaraz, que ya estaba a punto de dormirse cuando llegaron los diablos, se despertó del todo al oír una historia que le impresionó, dijo el hombre, que regresando de mantear, sus perros lo desconocieron y comenzaron a ladrarle como si fuera un extraño. Dijo que trató de conquistarles con caricias, pero los canes no permitían que se acerque.

Entonces no tuvo más remedio que hacer uso de su arma y matarlos. Y al rato, después de estar muertos, los perros se levantaron, y así heridos le perseguían todo rabiosos, y cuando le alcanzaban le desgarraban las piernas a mordiscones: Entonces, para escapar de los sanguinarios perros se trepó a un árbol en donde esperó la noche, y se salvó de los malditos canes cuando, por arte de magia, desaparecieron al ver que unos hombres vestidos de negro llegaban a jugar las cartas.

Don Lobo, ahora sí que estaba aterrorizado, pero, aún pensaba. Al notar que el aguardiente se les había terminado a los shapshicos, lanzó un chorro de orina haciendo caer sobre la mesa de juego.
¡Vino del cielo!....... ¡Vino del cielo! - gritaban alegres los diablos.

Y agarrando sus vasos trataban de embocar en el cañito. Los hombres de negro se disputaban el líquido que luego tomaban saboreándolo y como estaban borrachos ya no distinguían los sabores.

Al llegar la madrugada, los diablos se despidieron citándose para la próxima semana. Don Lobo, aún desconfiado, se bajó de la barbacoa con la esperanza de que a alguien se le hubiere caído, por lo menos una monedita. Su sorpresa fue muy grande, debajo del árbol no había quedado ninguna huella de gente extraña.

Entonces el montaraz regresó a su casa preocupado. Y antes que llegara a sus linderos sus perros comenzaron a ladrarle y a morderle las piernas como si no le conocieran. Entonces Don Lobo no tuvo más remedio que matarlos y regresarse al monte.


El tunche
Vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros que es un brujo o un espíritu del mal “diablo” que goza aterrorizando a la gente. Pero nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad lanza al aire un silbido penetrante “fin....fin...fin...” que por instantes se pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una casa o a la orilla del río. Todo es tan rápido que la gente solo atina a persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando lo hace sobre una casa, enfermedad o muerte.

Burlarse del tunchi o tunche, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando... silbando... lo perseguirá tanto que hasta el más valiente terminará entrando en pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte...

jueves, 20 de abril de 2017

Tres historias de Tacna

Fuera del distrito de Breña, y de la misma Lima, se encuentran varias ciudades del interior del Perú. Estas ciudades, con siglos de antigüedad, guardan numerosas leyendas terroríficas. Y muchas de esas leyendas son publicadas en foros de internet.
Uno de esos foros muestra leyendas y también sucesos que les ocurrieron a personas que prefieren el anonimato. De entre los sucesos que más me impactaron, sin duda figuran tres relatos del departamento sureño de Tacna, que limita con el país de Chile.
A continuación relataré los tres relatos que acontecieron en diversas partes de Tacna.



La cabeza voladora
Era yo, Un Mozalbete de unos 5 a 6 años aproximadamente, en esos tiempos vivía en la casa de mis abuelos en un Pueblo llamado Cairani o “Pocito de Plata” llamado así por el gran movimiento de joyas en base a plata que en tiempos del auge de arriaje por dicho lugar se mostraba, Cairani, perteneciente al Distrito del mismo nombre, provincia de Candarave, Departamento de Tacna, Ciudad al Sur del PERÚ.

Era de madrugada, noche muy clara de luna llena, se me dio por ir a orinar, y para ello tenía que pasar el patio, luego una regular huerta, y llegar al área de los corrales, por la pereza y el temor sólo pude llegar al pequeño zaguán de acceso a la huerta; frente se encontraba un árbol, no a mucha distancia algo de dos metros de la puerta al arbusto, donde pasaba una pequeña acequia, lugar en el cual me puse a orinar en compañía de un perro de la casa.

Estaba muy confiado en vista de la claridad del momento, sin embargo el perro se mostraba algo inquieto, ladraba desenfrenadamente, creído que se trataba de un gato trepado en el arbusto; busqué una piedra en el suelo, y empecé a tirar a fin de que salga. Grande fue mi sorpresa al ver de pronto un bulto de forma circular muy parecido a una cebolla, logre ver con claridad un rostro humano muy lastimado por efecto de las ramas supongo, de larga cabellera la misma que se enredó en las ramas, por el susto quedé estático por un momento, sólo al perro ladraba desenfrenadamente y jalaba de la basta de mi pantalón, al reaccionar sólo atiné a correr a los dormitorios, trancando la puerta con cuanta barreta encontré, avisé a mi tío que sólo atinó a decirme que seguro era un Kac Kac o cabeza voladora, me eché en la cama y me tapé el cuerpo entero con las frazadas. A la mañana siguiente solo se encontró al perro muerto.





El pago
Una legendaria laguna de Aricota, llena de misterio oculto, de la que se dice que para utilizar sus aguas tuvieron que hacer entrega de seres humanos como pago a las tinieblas, por dos oportunidades.
Para el primer pago tuvieron que reunir varios niños, a quienes los invitaron a participar de un banquete, fueron llevados con engaños a la orilla de la laguna, donde se encontraba una mesa muy bien adornada, sobre ella se encontraba comida, dulces y gaseosas. Los niños conforme iban disfrutando del banquete, eran atendidos con gaseosas pero mezclado con licor, mientras bebían se fueron mareando, llenos de euforia entre juegos y alegrías; de pronto las aguas desaparecen y se abre una puerta enorme, en el interior se veía una enorme ciudad iluminada, los niños ingresaron comiendo sus galletas y bebiendo gaseosas, en medio de risas y juegos se fueron desapareciendo en el fondo de la ciudad.

El segundo pago fue con una delegación de Japón, dentro del grupo había una dama muy jovial y hermosa.

Llegando a Curibaya se abastecieron de alimentos y bebidas, buscaron una vitrola para poner la música y por la noche se dirigieron a las orillas de la laguna para preparar la entrega. Siendo las doce de la noche, la dama se encontraba embriagada, entonces la invitaron a bailar, mientras bailaba se levantó un remolino que envolvió a la dama y empezó a desaparecer en el fondo de la laguna.

Muchos arrieros y viajantes experimentaron, que a partir de las once de la noche, se escucha las risas y juegos de los niños, la voz de una dama que te llama, el cántico del gallo, que nos pone los pelos crespos de miedo, por más que se grite o corran se cunde más la desesperación del terror, las personas de fuerte coraje logran pasar y las personas de débil se encantan o se vuelven locos.






La quebrada del diablo
Tendría asumo unos 6 a 7 años, ya me encontraba por Tacna Ciudad Indómita, heroica del Sur Peruano, me trajeron a fuerza sin mi voluntad a vivir con mi padre, ya que hasta ese momento no conocía más padres que mis abuelos y más hermanos que mis tíos.

Sería tanta mi añoranza, que trataba de regresar al regazo de mis abuelos, sin tener más que un leve recuerdo del camino por el cual llegamos; me dirigí a la empresa para regresar a Cairani siguiendo la ruta del bus que nos trajo, desconociendo la distancia y teniendo por referencia un rio, me marché.

Salí de casa muy temprano y me enrumbé por el camino de la salida a Tarata, ubicada al noreste del a ciudad, caminé no sé cuánto tiempo, ya pasado el mediodía, y entrando la tarde; al no encontrar más que una pampa y una carretera que nunca termina, me propuse volver a fin de descansar para posteriormente emprender la marcha, según yo; al regresar por mis pasos andados, me encontró bien entrada la noche, cerca del lugar en donde se vierte los desechos de la ciudad, era noche clara se veía muy bien, cerca del lugar se me presenta un señor muy alto de apariencia muy elegante de traje negro, capa negra de aplicaciones color rojo, junto con su mascota un perro esplendido. Me invita y me ofrece su ayuda; con miedo, solo atiné a correr sin parar hasta llegar a una casucha rodeada de fardos de papel periódico y perros amarrados, atinando a refugiarme entre los montones de periódico por instinto más que por lógica. A causa del bullicio de los perros, poco tiempo después salió un señor de edad de la casucha haciendo a un lado los perros, me pregunto qué es lo que hacía yo por aquel lugar; le conté que solo quería regresar al pueblo junto a mis abuelos y por tal motivo procedí a tomar dicho camino ya que solo recordaba haber entrado por ese sitio, y los acontecimientos que me había sucedió en este lapso de tiempo, a lo que el señor me dijo que era el diablo y que por ello se conocía a dicho lugar como la quebrada del diablo.

El señor me brindó cobijo en su casucha, Al amanecer me sirvió en un jarro con leche y posteriormente me embarco en uno de los camiones recogedores de desperdicios, sin antes aconsejarme que crea en Dios, La Virgen María y su hijo Jesús; a fin de mantener a salvo mi espíritu.

Tiempo después en compañía de la familia de mi padre y mis hermanos menores, vivíamos en una casa ubicada al costado del Ex Cine Perú, por La Urb. La Victoria. Muchas veces por cuestiones sociales y laborales nuestros padres tenían que ausentarse quedando en la casa solo su servidor y dos pequeños niños, tendría yo 12 años, y mis hermanos menores 6 y 2 años aproximadamente, se presentaba esporádicamente en el patio un ave de color negro, y en el techo un hombre con capa de color negro y rojo, siempre a su lado un perro, esto sucedía esporádicamente, luego cuando nos mudamos a la casa de la Av. Pinto, sucedía lo mismo, contaban los vecinos en dicha casa en el segundo piso había ocasiones en las que se departía una fiesta, y al preguntar a los que vivían en la casa; diciéndoles que por que no les invitan a la fiesta estos respondían que no se ha llevado a cabo ninguna



La leyenda perturbadora en la casa de los ancianos (Breña, Lima, Perú)

En el distrito limeño de Breña hay una particular casa ubicada en la avenida Bolivia.
Esta casa contrasta con las demás de la calle porque la fachada de su segundo piso se asemeja a la de un castillo.
Uno de los distritos más antiguos de Lima, Perú, es Breña.
Y si hay algo que es propio de este distrito son sus quintas, edificios y condominios. Sin embargo, aún quedan vigentes varias casas y casonas antiguas, incluso de más de 100 años.
Pero hoy les voy a contar de una en particular.
Existe una casa en la avenida Bolivia de dos pisos, de fachada angosta y que la fachada del segundo piso se asemeja a un castillo.
A continuación, les comparto una experiencia que mi papá tuvo en esa casa.




En un sábado por la mañana de junio del 2002, mi papá me contó una anécdota, la cual fue lo único que me distrajo del mundial Corea Japón 2002.
Mi papá estaba caminando de noche, regresando a la casa. Eran ya las 12 de la noche. Estaba caminando por la avenida Bolivia y caminó por la vereda donde estaba una casa cuyo segundo piso se asemeja a un castillo. Al pasar por esa casa, le salieron del interior de la casa una pareja de ancianos. Estos vestían ropas elegantes pero antiguas y sus caras estaban muy demacradas. Ellos le invitaron muy amablemente a que cene con ellos en la casa.
Esta invitación desconcertó a mí papá. El no profirió ni un sí ni un no, sino que simplemente cruzó a la acera del frente.
En varias noches, mi papá pasaba por esa calle pero siempre iba por la acera del frente y veía a los ancianos esperando e invitándoles a los pocos transeúntes que pasaban por allí.
Yo pensé tal y cómo ustedes pensaron que esos ancianos eran fantasmas pero luego reparé en otra idea, mucho menos paranormal pero inclusive más aterradora: esos ancianos eran unos psicópatas o miembros de una secta satánica que invitaban a las personas para torturarlas y asesinarlas en la casa. Para mi papá eran unos sádicos o satanistas porque comentó que las personas que entraban no salían.

La leyenda negra del Centro Cívico: el paraíso de los suicidas en Lima, Perú

El centro cívico fue un complejo arquitectónico de corte moderno y futurista para el año en que fue terminado (1974), tras el desmantelamiento de la Penitenciaría de Lima (conocida como El Panóptico).
Funcionaban allí un gran número de oficinas estatales y dependencias del estado pero que desde el año 1975 muchas oficinas quedaron vacías por varias décadas producto de un saqueo.
Ya en el 2007 fue concesionada a una empresa,  la compañía Urbi. Propiedades, el brazo inmobiliario del Grupo Interbank, la cual reconstruyó este emblemático edificio de Lima y la convirtió en el Centro Comercial Real Plaza Centro Cívico, que cuenta con tiendas por departamentos, un supermercado, galería para tiendas menores, patio de comidas, galería de servicios bancarios, salas de cines y área de juegos mecánicos para niños, entre otros servicios, y se implementará un auditorio para 800 personas, para la realización de espectáculos culturales, y un centro de convenciones.
En la década de los noventas, el Centro Cívico estaba casi abandonado. En los pisos sólo funcionaban unas cuantas oficinas. El resto estaban deshabitadas.
Este es el Real Plaza, el antiguo Centro Cívico en la actualidad. Sin duda, el ambiente es mucho más vivo, más lleno de vida que hace unos 8 años.
Sin embargo, el antiguo Centro Cívico alberga una leyenda aterradora pero que es verdad.
Yo conozco esa historia porque en el 2005, mi hermano nos contó a mí y a mí papá lo que la gente comenta del Centro Cívico.
A continuación, la leyenda negra del Centro Cívico.



Había pocas personas en el edificio debido a las pocas oficinas, generalmente en las plantas bajas. Cuando más tarde se era, más vacío estaba el Centro Cívico.
Se sabía que a las 5pm se iba la luz, por lo que nadie permanecía a esa hora en el edificio. Ya la gente sabía que hasta esa hora el fluido eléctrico funcionaba y ya abandonaba el recinto. Sin embargo, muchas veces el corte atrapó a personas dentro del edificio y en algunas de esas ocasiones, el corte atrapó a algunos en los ascensores. Nadie quería usar el ascensor ya casi siendo las 5pm porque si eso pasaba te quedabas atrapado y ya no habría forma de sacarte sino esperando hasta el día siguiente.
A pesar de que ello puede ser lo suficientemente horroroso para muchos, lo que si espantaría en verdad es saber que en el Centro Cívico penan y que a eso de las 5pm, a oscuras y ya casi sin gente, los espíritus se manifiesten.
Esto es debido a que como dije al principio, el Centro Cívico fue construido sobre la antigua cárcel y que en el terreno de lo que fue el sótano se procedió a ejecutar a algunos criminales mediante el fusilamiento.
No sé cuántos fueron ejecutados pero los que han estado más allá de las 5pm saben que en el Centro Cívico penan y espantan.
Y tú, ¿te imaginas quedarte pasado las 5pm en el interior de ese edificio, a oscuras y solo? O algo mucho peor: ¿quedarte atrapado en el ascensor a oscuras, solo…y que escuches una voz …a tu lado?

Relatos de fantasmas V (cuando se te sube el muerto)

Allá por junio del 2015 me llegó al correo un mensaje de la suscriptora de mi canal de Youtube, Ziu Zihueta Mini Valencia, de México, quien me relató sus historias relacionados a lo paranormal. Pero ella no fue la única que me envió mensajes al correo contándome sus anécdotas. La hermana de Ziu Zihueta Mini Valencia también me mandó un relato relacionado con un sueño. Sin hacerlos esperar más presento la quinta entrega de Relatos de fantasmas de mis amigos V (Cuando se te sube el muerto)





Relatos de Ziu Zihueta Mini Valencia:
Hola amigo, soy uzzi tu suscriptor ziu zihueta mini valencia de youtube, y bueno sé que tarde pero aquí están mis relatos que son cortos pero reales espero te gusten y los puedas incluir en tus vídeos. 

A mí siempre me ha fascinado lo paranormal y el mundo de los muertos creo que es fascinante lo que lo envuelve y pues desde que tenía tres años me paraba a jugar y hablar en las noches en la oscuridad con alguien y mi abuela o mi mama me decían que ya me durmiera y pues ya me dormía no recuerdo muy bien eso pero años después ya me lo volvían a decir y recordaba vagamente yo creo que esa fueron mis primeras experiencias con el mundo de los muertos. Después crecí ya cuando tenía como 12 o 13 años se me empezó a subir el muerto como le dicen y era diario, diario. No había un día que no me pasara yo le decia a mi madre pero no me creia y pues asi estuve años aveces lo hacia entre el sueño y la realidad cuando uno empieza  adormir aveces a medio sueño sin saber de pronto ya estaba sobre mi y te puedo decir que trate de todo al principio las groserías y no se iba al revés mas se quedaba trate las oraciones y tampoco aveces ya no hacia nada solo esperaba que se fuera y me dejara y así lo hacia pero aveces  hacia eso y como que mas se ensañaba y sentia peor aveces sentia como que esa entidad quería que luchara llegue al punto en que me daba miedo la oscuridad y dormia con la luz prendida y solo así dormía en paz pero mi papa empezaba que no me durmiera con la luz prendida y como no nos llevamos bien y la apagaba entonces volvía mi tormento hasta que llego el punto que dejaba la luz prendida y mi mama la apagaba en las madrugadas y se me subía otra vez aveces yo me levantaba antes de mi papa para apagar la luz en lo que se iba  a trabajar y la volvía  aprender así viví algunos años y en ese transcurso el muerto yo creo que ya me avisaba antes de que se me subiera o, al menos, así lo tomaba yo. Haz de cuenta que estaba ya soñando y en el sueño empezaba y empezaba  a ver cosas de muertos o signos demoníacos y si no me paraba en cuanto los comenzaba a ver, se me subía y ya después en cuanto los veía me paraba y ya no me pasaba nada. Pero no dormía bien, más bien, a veces, ya dormitaba y comencé  adormir de lado y me di cuenta que durmiendo de lado no se me subía y así estuve hasta los 19 años, que, tiempo después con amigos de la escuela comente eso y me decía una chica que a ella también así le paso hasta que dejó de ser virgen y entonces yo me di cuenta que a mi también me paso eso fue el año en que yo también dejé de serlo y no sé por qué fue eso pero aún sigo durmiendo de lado y con luz aunque sea de la televisión.

BUENO, YO ME DEDICO A TRABAJAR CASI SIEMPRE EN SEGURIDAD PRIVADA Y PUES CUANDO LLEGO A LUGARES NUEVOS AVECES HAY QUE ACOSTUMBRARSE PARA ESTAR EL TIEMPO QUE ME TOQUE ESTAR HAY Y ESTA VEZ FUE HACE COMO 3 O 4 AÑOS BUENO UNA VEZ YO ESTABA TRABAJANDO EN UN ALMACÉN GRANDE EN EDO. DE MEX. QUE ESTA EN NAUCALPAN EN LAS PAPAS FRITAS DE SABRITAS SI NO PUEDES DECIR LA EMPRESA NO LA INCLUYAS EN TU VÍDEO, HAY ESTABA YO DE 24 HORAS Y EN EL TRASCURSO DEL DÍA PARECÍA COMO CUALQUIER LUGAR PERO DE NOCHE YA CAMBIABA SOBRE TODO EN EL ÁREA DEL BAÑO QUE AUN EN EL DÍA SE SENTÍA INCOMODO PERO DE NOCHE SE SENTÍA YA MUY PESADO ERA COMO SI DESDE QUE RECORRAS EL PASILLO OSCURO Y FRIÓ QUE LLEVABA AL BAÑO SENTÍAS COMO SI ALGUIEN O ALGO TE OBSERVARA Y YA ESTANDO EN BAÑO SE INCREMENTABA LA PRESIÓN ERA COMO SI TE MIRARAN Y COMO SI DE TANTA PRESIÓN ALGUIEN TE FUERA A TOCAR O SI VOLTEARAS ESTARÍA ALGUIEN DE FRENTE A TI DE HECHO SOLO PROCURABA IR AL BAÑO CUANDO ERA NECESARIO Y MUY INDISPENSABLE SI ERA DE NOCHE EN UNA OCASIÓN FUI Y SE SENTÍA MAS PESADO DE LO NORMAL Y PUES YO ME EMPECE A VOLTEAR A TODOS LADOS PERO NO VEÍA NADA Y ME ESTABA CAMBIANDO CUANDO DE REPENTE EMPECE A SENTIR LA ESPALDA CALIENTE Y CADA VEZ MAS CALIENTE Y LLEGO UN PUNTO QUE DE TAN CALIENTE ME EMPEZÓ A HORMIGUEAR Y LA SENTÍA MUY PESADA Y TRATABA DE RASCARME ALCANZARME Y ASÍ PERO SALÍ LO MAS RÁPIDO QUE PUDE NO VI NADA PERO LO QUE RESTO DEL TURNO SENTÍA UN PESO EN LA ESPALDA COMO SI TRAJERA UNA MOCHILA AL POCO TIEMPO DESPUÉS DE ESO FUI CON UNA SEÑORA QUE HACE LIMPIAS Y ME DIJO QUE ERA UN MUERTO QUE SE ME HABÍA PEGADO Y AUNQUE USTEDES NO LO CREAN ME LIMPIO CON HIERVAS Y ALCOHOL Y ESE PESO SE ME QUITO Y HASTA ME SENTÍA MUCHO MEJOR QUE ANTES. 

La otra historia que me paso fue en el 2003, cuando estaba en un archivo de oficinas de gobierno en la ciudad de México. Desde que llegue allí se veía muy tétrico, ya que, desde que llegué  se sentía raro hay y solo éramos tres trabajadores yo y mi compañera del otro turno y el señor de la limpieza que salía temprano y pues yo. Allí también estaba de 24 horas. Era un lugar polvoso como abandonado y así estuve allí hasta que un día al final de ese año me disponía  dormir un rato en un sillón tipo reposet que estaba allí y me ponía un pasamontañas ya que había muchos mosquitos y me tapaba toda la cara. Ya estando tapada y, siendo alrededor de la 1 de la madrugada, sentí, cuando estaba entre el sueño y la realidad cuando estas apunto de dormir, como si se me hubiera subido el muerto.

Sentía mucha presión en todo el cuerpo no me podía mover ni hablar y lo peor era que yo sabía que no había nadie para ayudarme y trataba de moverme hablar y me desesperaba ya que esto era como cuando se me subía el muerto solo que esta vez estaba en el sillón y trate de tranquilizarme y tratar de rezar pero esa entidad no me dejaba. Me trababa para que no pudiera ni pensar las palabras de las oraciones allí. Así estuve un tiempo que a mí me pareció eterno y de repente sentí mas presión en mis piernas no se sentía como manos sino más bien una presión todavía más de lo que es un poco más abajo de la rodillas y sentí como me arrastro y me espante aún más y cuando termino de jalarme fue cuando me pude mover  me quite el pasamontañas y mire y no había nadie no se veía nada y había luz normal pero al ver que esa entidad la que hubiera sido me había arrastrado como 1 metro y medio o dos con todo y sillón y bueno, yo no soy una persona delgada como para que tan fácil me pudiera haber movido ya que el sillón no era de ruedas era fijo  y pues así estuve un buen rato y casi ni dormí ese día y no lo conté a nadie solo a mi familia y a ti y no sé qué podría haber sido eso. Después te contaré lo que me pasó en otro servicio que tuve que estaba en una funeraria y lo que me contaban que pasaba allí,  por ahora esas son algunas de las cosas que me han pasado y gracias por escucharme amigo invocultas. 






Relatos de Zila Madai (hermana de Ziu Zihueta Mini Valencia):
Hola...soy la hermana de Ziu Zihueta Mini Valencia.

Hace días atrás le comente a ella que quería contar mi historia o vivencia más que nada y tu canal me ha parecido el correcto para dar a conocer lo siguiente. 

Recuerdo aquel sueño nunca podré olvidarlo…y lo demás que se encadena a algo más grande aun.

Estaba sentada en la banca de un parque viendo a los demás pasar de un lado a otro sin importar sus problemas o eso parecía, de un instante a otro aparece aquel señor alto vestido todo de negro, sombrero negro la verdad no recuerdo haberle visto el rostro, su voz era algo grave y fría, solo tomo asiento a un lado mío, su mirada la podía sentir fija y pesada, podía sentir que él no estaba vivo y mucho menos era un ente bueno, solo dijo –Morirás cuando tengas  18 años.- De la impresión de aquella noticia solo me levante en la madrugada en la oscuridad de  mi cuarto rondando aquellas palabras.

Ese sueño lo tuve a los 15 años, en mi cumpleaños. 
Los años pasaron creí de verdad que moriría siempre le preguntaba a mi madre ¿Crees que muera a esa edad? Ella solo decía que dejara de decir ese tipo de cosas.  Ese mismo año que cumpliría los 18 vivía aterrada creyendo de verdad que moriría.

Una noche estaba durmiendo de nueva cuenta, en el mismo cuarto que mi madre, pero en camas separadas, recuerdo que algo me despertó, solo sentía que alguien me miraba me gire en la cama y entre la poca luz que entraba de la calle dentro de la ventana, un ente alto negro algo fornido, me estiraba su diestra dándome la mano, como si me quisiera llevar, del susto grité y le grité a mi madre, ella se despertó corriendo a prender la luz atravesando a esta sombra cual desapareció al encenderse la luz. 

A los 15 días de eso, soñé de nueva cuenta que salía de mi cuarto pero a cada paso que daba mis dientes se desprendían de mis encías con tanta facilidad, tal cual mantequilla de uno en uno sangrando, en mi desespero en ese sueño comencé a gritarle a mi madre, pero en la realidad si estaba gritando en la cama.

A los 15 días de eso… mi madre murió y pasaron los meses y cumplí 18…ahora tengo 22 casi 23 y eso es algo que nunca olvidare.

Al pasar el año de la muerte de mi madre, acudí a una señora que se dedica al otro mundo a lo paranormal. Ella me dio a comentar que aquel ser que me despertó a gritos en la madrugada. Fue quien se la llevo.

Espero esto sea lo adecuado para poder compartirlo con mas así como ahora lo hago, nadie más lo sabía hasta ahora...Me gusta tu canal, y me parece genial éxito y suerte espero sirva de algo mi vivencia. 






Quiero agradecer a Ziu Zihueta Mini Valencia y a su hermana por el gesto enorme de haberme contado sus experiencias y por la confianza puesta en mí.
Este artículo está dedicado a ellas. Muchísimas gracias a ustedes dos, en especial a Ziu Zihueta Mini Valencia, quien siempre comenta mis videos de mi canal de Youtube.  Eso me ayuda perfeccionar la calidad de mis producciones.